CAMPO DE LÁPIDAS
Graveyard
♣ CRÓNICA DEL CLAN
La leyenda del Dark Clover
Antes de que el clan tuviera nombre, hubo una guardia. Westmarch ardía por tercera vez y los esbirros de Diablo bajaban de las grietas como una marea que no pedía permiso. Los que defendían la puerta no eran héroes: eran gente que había prometido volver al día siguiente. Cuando los fragmentos de la Piedra del Mundo cayeron sobre la plaza, la guardia no los tomó para sí. Los partió en pedazos pequeños y los repartió, para que nadie cargara con toda la sombra a solas.
Con el tiempo, la guardia se volvió cofradía y la cofradía se volvió clan. Aprendimos que un jugador no se mide por su poder inicial ni por una noche mala. Aquí se entra con honestidad y se sale cuando la vida real lo pide. Donde cae un hermano de armas, dicen los viejos, brota alguna noche un trébol oscuro: una hoja que no es adorno sino señal. No marca una derrota. Marca que alguien estuvo, sostuvo la línea y dejó el nombre tallado en la piedra.
Nadie sabe de dónde viene esa planta. Algunos juran que crece del calor de una última batalla contra los heraldos del Infierno Ardiente; otros, que es el propio Santuario agradeciendo una guardia cumplida. Lo único seguro es lo que ocurre cuando alguien lo encuentra: puede devolverlo a la batalla. No hace falta volver con el mismo poder. Hace falta volver con la misma gente.
Este campo de lápidas no es un castigo ni una despedida definitiva. Es la parte del grimorio que el clan no quiere olvidar. Cada piedra guarda una clase, un rango, una última noche y una historia que merece contarse sin humillación. Si el trébol brilla sobre una tumba, es porque esa historia todavía tiene algo que decirle a quien pase.
«No juramos vencer siempre. Juramos no dejar a nadie atrás, ni siquiera cuando vuelve mañana.»
— Juramento del Dark Clover
El Dark Clover
Esta noche el Dark Clover brotó sobre la tumba de Krr… quizá vuelva.
Leer su historiaEl campo de lápidas
5 hermanos de armas descansan aquí.
